
"Érase una vez una princesa tan presumida, que hasta los sellos de correo del reino lucían su efigie contemplándose en su espejito de mano..."
Así podría empezar un cuento en el que fuera protagonista la figura de hoy, una dama de fantasía luciendo un precioso traje que también podemos adornar con "pedrería" adhesiva (que yo he dejado en el sobre, de momento, para que no se pierda). Lo más bonito para mi gusto es el peinado, nuevo, según creo, con un recogido artístico y la pequeña coronita que luce en lo alto. Realmente más que una princesa medieval parece una princesita de cuento.
Aquí la dejamos, ocupada en su toilette diaria espejo y cepillo en ristre, colocando cada hebra de cabello en su sitio y repasando su maquillaje...¡no tiene remedio esta coqueta!

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